LOS BÁRBAROS
LOS BÁRBAROS Mi lugarteniente apunta hacia el horizonte, señalándome la llegada del enemigo. Como si no lo supiera ya. Los vi mucho antes, prefigurados como las imágenes distorsionadas de un sueño aciago, en el que estas murallas, y tras ellas, la ciudad, serán arrasadas y sus habitantes pasados a cuchillo por las hordas sedientas de sangre. Nadie se librará de la ira conquistadora de estos bárbaros acampados a nuestras puertas. Ellos desean lo que nosotros anhelábamos hace cientos de años: la opulencia, las fuentes de ensueño, los palacios laberínticos, la civilización… pero, por encima de todo, desean nuestro oro. Cuando todo esto acabe, seremos el recuerdo de un recuerdo, como la arena del desierto asentándose sobre las dunas. --¿Qué hacemos, señor? --¿Qué hacemos? –contesto, contemplando las humaredas en el horizonte y escuchando el inconfundible aullido de los guerreros al ...